
Erase una vez, un niño llamado Arturito, el era un niño muy hábil y caballero.
El problema de Arturito es que a él no le gustaba comer su comida, solamente el comía golosinas, papitas, chocolates, galletas, cada vez que mamá le servía su comida lloraba, pero ella le daba de comer a la fuerza, porque tenía miedo que se enferme.
El problema de Arturito es que a él no le gustaba comer su comida, solamente el comía golosinas, papitas, chocolates, galletas, cada vez que mamá le servía su comida lloraba, pero ella le daba de comer a la fuerza, porque tenía miedo que se enferme.
Un buen día, Arturito fue a la casa de su amigo Josesito, para realizar un trabajo que la maestra les había dejado, a la hora del almuerzo la mamá les llamo: Niños ya está el almuerzo, pero Arturito al escuchar se puso a llorar y decía: quiero a mi mamá, que venga mí mamá y Josesito asustado le decía ¡Que paso Arturito porque lloras! ¡Te duele algo! Dime, mi mamá te puede curar, pero el insistentemente lloraba y lloraba, hasta que la tuvieron que llamar a su mamá. La mamá de Arturito asustada preguntó:!Que ha pasado y ella le dijo que no sabía, pero algo debe haber pasado para que mi hijo este llorando, ella le contestó solamente yo los llamé para que almuercen, aah ya, dijo la mamá de Arturito, así llora él cuando lo llaman para comer.
Entonces la mamá de Josesito colgó y le dijo: Arturito, no llores hijo vamos a ver un video mientras viene tu mamá, entonces la mamá le puso un video donde los niños que no comían no tenían energías para realizar diariamente sus labores.
Arturito miraba asustado y pregunto: señora es verdad lo que dan en ese video, si, le responde hasta llegan a enfermarse incluso hasta la muerte, entonces Arturito se queda callado, en ese momento Josesito dice: ¿Mamá a qué horas vas a servir tengo mucha hambre, y Arturito dice yo también señora tengo mucha hambre quiero tener energías, muy bien dice la mamá, entonces vamos a comer.
Arturito se sentó a la mesa sin llorar y fue el primero en terminar. Cuando llegó su mamá, le dijeron que había comido, ella se quedó sorprendida.
Desde ese momento Arturito todos los días come sin llorar toda su comida, y era un niño feliz y tenía energías para realizar todos sus quehaceres en el hogar y el colegio.
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