miércoles, 18 de noviembre de 2009

EL NIÑO SIN NOMBRE



Rufino era una persona muy caritativa que vivía con su esposa e hijo en la ciudad. El ayudaba a todas las personas de su comunidad, por eso le llamaban “Ángel”.

Un día en la calle se encuentra a un niño llorando y le pregunta: ¿Cómo te llamas? Y el niño seguía llorando. Rufino le pregunta varias veces hasta que el niño le contesta: “Sin nombre” Hola responde yo soy Rufino. ¿Por qué lloras? Lloro por que no tengo nombre, no estudio, no juego, no tengo casa, ¡Qué! ¿Cómo que no tienes casa? Si, yo duermo donde me caiga la noche, como lo que me regalan o las recojo del suelo. ¡Que triste es mi vida! no llores, te llevaré a mi casa y jugarás con mi hijo, el niño se puso muy contento y dio gracias.

Al llegar a casa su esposa los recibió en la puerta. Sin nombre se escondió detrás de Rufino. ¿Quién es este niño? – Es un niño sin nombre ¡Como que no tiene nombre! Si, es un niño que vive en la calle y lo he traído para que viva con nosotros.


Muy bien pasa hijo, dijo la señora, acá te vamos a poner un nombre, irás al colegio, tendrás comida, un hogar, podrás jugar con nuestro hijo, serás libre y feliz.


¿Cómo quieres llamarte? preguntó Rufino, Bueno quiero llamarme como usted, porque usted es una persona muy buena, esta bien te pondremos Rufino Segundo.

Desde entonces Rufino Segundo es muy feliz, porque ahora ya tiene un hogar y muchas cosas que no tenía.

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