miércoles, 25 de noviembre de 2009

EL MENDIGO

Erase una vez, un mendigo que le gustaba pedir dinero por todas las casas, pero no las de su barrio, porque en nuestro barrio lo conocíamos como el Señor Pérez.

El muy temprano venía a nuestra tienda a comprar su pan y todos los del barrio lo respetaban pues era el señor Pérez, se cambiaba con su terno gris y su corbatita corta.

El salía muy temprano a trabajar, regresaba por las noches.

El señor Pérez no iba a la oficina como nos hacía creer, el llevaba en su carro su traje de mendigo que por el camino se cambiaba, se pintaba y era tal su transformación que a veces no se podía reconocer.

El caminaba por todas las casas, mercados de otros barrios a pedir limosna y parece que le iba bien porque se compraba la mejor ropa, su casa estaba llena de lujos y tenía su carro.

Hay el señor Pérez no pensó que podían descubrirlo, una vez llega una tía a mi casa por la noche y en ese momento el señor Pérez llegó a comprar bien vestido y en su carro. En ese instante mi tía se quedó callada.

Pero cuando el señor Pérez se fue le dijo a mamá, Este señor yo lo conozco, lo he visto en alguna parte.

Mi tía se quedó pensando y dijo: ¡Ese se parece al mendigo que pasa por mi casa a pedir limosna!, mi mamá responde ¡No!, el señor trabaja todo el día en una oficina.

Ah bueno dijo mi tía, si quieres comprobarlo te invito a mi casa el lunes, por que los lunes pide limosna por mi casa.

Mamá que no le gustaba el chisme, el lunes nos dejo a cargo de la tienda y se fue donde mi tía.

Entonces mi tía y mi mamá se ponen a conversar en la sala, de pronto llega el mendigo que al ver a mamá se sorprende, agacha su cabeza y se retira.

Vez que te dije. Dijo mi tía, es el mismo, mi mamá solo le quedó reconocer que era cierto.

Desde ese día el Señor Pérez ya no llegó a la tienda, al poco tiempo vendió su casa y se fue con su familia, no se sabe dónde, pero en algún lugar estará el Señor Pérez.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

EL NIÑO SIN NOMBRE



Rufino era una persona muy caritativa que vivía con su esposa e hijo en la ciudad. El ayudaba a todas las personas de su comunidad, por eso le llamaban “Ángel”.

Un día en la calle se encuentra a un niño llorando y le pregunta: ¿Cómo te llamas? Y el niño seguía llorando. Rufino le pregunta varias veces hasta que el niño le contesta: “Sin nombre” Hola responde yo soy Rufino. ¿Por qué lloras? Lloro por que no tengo nombre, no estudio, no juego, no tengo casa, ¡Qué! ¿Cómo que no tienes casa? Si, yo duermo donde me caiga la noche, como lo que me regalan o las recojo del suelo. ¡Que triste es mi vida! no llores, te llevaré a mi casa y jugarás con mi hijo, el niño se puso muy contento y dio gracias.

Al llegar a casa su esposa los recibió en la puerta. Sin nombre se escondió detrás de Rufino. ¿Quién es este niño? – Es un niño sin nombre ¡Como que no tiene nombre! Si, es un niño que vive en la calle y lo he traído para que viva con nosotros.


Muy bien pasa hijo, dijo la señora, acá te vamos a poner un nombre, irás al colegio, tendrás comida, un hogar, podrás jugar con nuestro hijo, serás libre y feliz.


¿Cómo quieres llamarte? preguntó Rufino, Bueno quiero llamarme como usted, porque usted es una persona muy buena, esta bien te pondremos Rufino Segundo.

Desde entonces Rufino Segundo es muy feliz, porque ahora ya tiene un hogar y muchas cosas que no tenía.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Para mis Hijos

En mi vida hallé la felicidad
y junto a ella mis grandes tesoros,
ellos son el motor de mi vida,
para salir adelante.

Mis grandes tesoros,
cada día crecen más y junto a ellos
una gran sabiduría
que me asombra cada día.

Para ellos les dedico
mi vida y mi esfuerzo,
por ellos trabajaré hasta
que Dios me lo permita.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

TOÑITO EL RECICLADOR


En un pueblo llamado Capullana, vivía un niño llamado Toñito, este era alegre, entusiasta y estudioso.

Todas las tardes, salía con su papá a recoger por las calles botellas, cartones, latas de leche, papeles, revistas, etc. Toñito recogía y se ponía contento al encontrar cualquier objeto.

Cuando ellos regresaban a casa comenzaban a seleccionar lo que habían recogido para que papá lo venda al día siguiente.

Luego de terminar de seleccionar, Toñito se lavaba las manos para cenar y luego su papá le ayudaba a resolver las tareas que la maestra le había dejado.

Toñito era feliz al ver que podía ayudar a papá.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Sabor a miel

Tienes el sabor de miel,
que cada día se transmite en mi piel,
pero eso no lo puede todo, por que yo te adoro
más a tí.

Pero el tiempo lo dirá
si al final del camino
los dos llegaremos a mirar
el sol juntos.

lunes, 12 de octubre de 2009

LA ALIMENTACIÓN DE ARTURITO


Erase una vez, un niño llamado Arturito, el era un niño muy hábil y caballero.
El problema de Arturito es que a él no le gustaba comer su comida, solamente el comía golosinas, papitas, chocolates, galletas, cada vez que mamá le servía su comida lloraba, pero ella le daba de comer a la fuerza, porque tenía miedo que se enferme.


Un buen día, Arturito fue a la casa de su amigo Josesito, para realizar un trabajo que la maestra les había dejado, a la hora del almuerzo la mamá les llamo: Niños ya está el almuerzo, pero Arturito al escuchar se puso a llorar y decía: quiero a mi mamá, que venga mí mamá y Josesito asustado le decía ¡Que paso Arturito porque lloras! ¡Te duele algo! Dime, mi mamá te puede curar, pero el insistentemente lloraba y lloraba, hasta que la tuvieron que llamar a su mamá. La mamá de Arturito asustada preguntó:!Que ha pasado y ella le dijo que no sabía, pero algo debe haber pasado para que mi hijo este llorando, ella le contestó solamente yo los llamé para que almuercen, aah ya, dijo la mamá de Arturito, así llora él cuando lo llaman para comer.
Entonces la mamá de Josesito colgó y le dijo: Arturito, no llores hijo vamos a ver un video mientras viene tu mamá, entonces la mamá le puso un video donde los niños que no comían no tenían energías para realizar diariamente sus labores.


Arturito miraba asustado y pregunto: señora es verdad lo que dan en ese video, si, le responde hasta llegan a enfermarse incluso hasta la muerte, entonces Arturito se queda callado, en ese momento Josesito dice: ¿Mamá a qué horas vas a servir tengo mucha hambre, y Arturito dice yo también señora tengo mucha hambre quiero tener energías, muy bien dice la mamá, entonces vamos a comer.


Arturito se sentó a la mesa sin llorar y fue el primero en terminar. Cuando llegó su mamá, le dijeron que había comido, ella se quedó sorprendida.
Desde ese momento Arturito todos los días come sin llorar toda su comida, y era un niño feliz y tenía energías para realizar todos sus quehaceres en el hogar y el colegio.